5 errores que debemos evitar con la higiene del bebé

Lo primero que debemos tener en cuenta, es la piel del bebé, en particular la más afectada durante el baño y los procesos de higiene. Como sabemos el bebé es muy sensible en este aspecto, su piel es delgada y vulnerable a cualquier agente. Por lo tanto, los cuidados a la piel del bebé, deben ser especiales.

Tanto los productos que utilizamos para limpiar al pequeño, como la manera en que los aplicamos pueden perjudicar la salud infantil. Por ejemplo, no enjuagar correctamente o no utilizar un producto hipoalergénico, puede causar irritaciones o alergias.

Errores que debemos evitar en la hora de la higiene del bebé

La limpieza correcta de la piel, es algo en lo que debemos evitar errores. Para comenzar con esta tarea es importante que nos aseguremos de contar con productos que respeten el PH de la piel del pequeño. Además, es preciso disponer de las herramientas, el lugar y la técnica adecuada.

El propósito de una higiene correcta, es que no se generen consecuencias negativas a mediano y largo plazo. Estos errores, tan fácil como se pueden cometer, también se pueden remediar. Te contamos cómo lograrlo por medio de los siguientes consejos.

Aplicación del champú
Al aplicar el champú cometemos el error de no mimar suficiente el cabello. Para que este producto pueda producir el efecto deseado, es necesario que lo dejemos tiempo y frotemos lo suficiente.

Es común que lo coloquemos al final del baño, y lo retiremos sin reposar. Dependiendo de la edad del pequeño, le podemos dejar el champú unos cinco minutos, mientras terminamos de bañarlo.

Falta de higiene
Por falta de higiene tenemos la acumulación de elementos como el sudor, el polvo o la grasa. Con frecuencia las madres dejamos un día o dos sin bañar al bebé por diversas razones.

Esto trae como consecuencia que se acumule la suciedad, causando potenciales daños. Lo recomendable es bañarlo todos los días, aunque nos parezca que no está sucio. Ciertos elementos externos pueden estar sobre él sin que lo notemos.

Para asegurarnos de que es sano bañarlo a diario, es necesario que los productos que usamos tengan el PH correcto. Esto con el propósito de mantener el equilibrio hidrolipídico de la piel. A veces, el bebé presenta irritaciones leves, prurito o infecciones, por falta de higiene.

Limpieza de manos y uñas

Las manos y las uñas del bebé pueden quedarse con gran parte de la suciedad que se acumula diariamente. Por eso merecen una higiene especial. Es preciso lavar las manos del pequeño varias veces al día, en especial antes y después de comer. También debemos asegurarnos de lavar sus manos cuando han estado fuera de casa o jugando en el suelo.

Dentro de las uñas del bebé, puede acumularse más mugre de la que pensamos. De hecho, la mayoría de enfermedades que entran al cuerpo del niño puede ser por falta de limpieza en la uñas. También ocurre que por tener las uñas largas se hace daño en la piel. Se recomienda limpiar las uñas y cortarlas dos veces a la semana, en el caso de las manos y una vez la de los pies.

¿Cómo limpiamos su nariz?

La limpieza de la nariz es muy importante cuando hablamos de la higiene del bebé, en especial cuando está congestionada. El proceso para limpiar su naricita consiste en colocar boca arriba al bebé, con cierta inclinación de la cabeza hacia un lado.

Procedemos a aplicar agua de mar en cada orificio nasal; también puede utilizarse suero fisiológico. Recordemos que la cabeza debe estar inclinada hacia el lado que vamos a limpiar.

Levantamos al bebé después de transcurridos unos 20 segundos, para que expulse la mayor parte de la mucosidad. La operación se completa extrayendo todas las secreciones a través de un aspirador nasal.

Higiene de los genitales
Para limpiar el área genital de los varones, es preciso tener mucho cuidado de no retirar la piel que recubre el glande, pues esta lo protege de infecciones. La limpieza debe ser cuidadosa y delicada, pero necesaria.

En el caso de la niñas, suelen ocurrir dos errores; por ejemplo lavar el ano primero que la vagina. Esto trae como consecuencia que las bacterias del intestino se pasen a la vagina causando infecciones. Otro error es vestir a las niñas con ropas muy ajustadas o que no limpiamos adecuadamente la zona en cada cambio de pañal causando un intercambio de bacterias no conveniente.

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