8 cuidados básicos del recién nacido

¡El bebé ya está con nosotros en casa! Y es un recién nacido perfecto. Sin embargo, verlo tan pequeñito e indefenso suele provocar cierta inseguridad. ¿Sabremos cómo cuidarlo para que se sienta seguro y a gusto en su nuevo hogar? La respuesta de los especialistas es un rotundo sí. Solo hay que tener en cuenta algunos cuidados básicos para que se desarrolle de forma saludable. Estos son algunos de los más importantes.

 Las horas de dormir
Aunque el sueño de los bebés recién nacidos es muy irregular, empezar a seguir unas rutinas desde los primeros días procurando que sean siempre más o menos a la misma hora le ayudará a ir estableciendo un patrón de sueño. Se trata de mantener su hora del baño, su paseo, su nana antes del sueño de la noche…

Cólicos
Si tiene un llanto muy enérgico que no cesa puede tratarse de los habituales cólicos del lactante, que es posible que aparezcan desde las primeras tomas. Se pueden evitar, o al menos aminorar, las molestias no saltándose el momento de ponerlo sobre el hombro y darle unos golpecitos en la espalda después de cada comida. El masaje abdominal suave también es bastante efectivo, aunque conviene que un profesional nos explique cómo darlo.

Cantidad de las tomas

La cantidad para alimentar a un recién nacido es difícil de precisar, pero al principio se recomienda que se le suministre a demanda (si ,o amamantas), es decir, cuando creamos que quiere comer y en la cantidad que él pida (si el no quiere más suele apartarse del pecho o el biberón. Y cada 2-3 o 4 horas si es fórmula (esto lo decide su pediatra), dependiendo del peso del bebé. Nunca dejar al bebé más de dos horas sin comer si es lactancia materna, y no lo dejes más de 3 horas y media si es fórmula.

Cambio de pañales
Lo habitual es que el haga sus necesidades con mucha frecuencia. Tantas veces como tomas haya ingerido. Normalmente aparecen poco después de cada comida. Por eso conviene comprobar su pañal entre toma y toma y cambiarlo con frecuencia. A la hora del cambio de pañales, debemos lavarnos las manos con agua y jabón o una toallita húmeda antes de empezar con la tarea.

Temperatura de la bañera
La temperatura del agua del baño debe ser parecida a la que tiene su cuerpo, que está entre 35 y 36 grados centígrados. Para asegurarnos de que el agua donde lo bañaremos no está muy por encima o por debajo de esa temperatura, lo más sencillo es usar un termómetro de baño. También hay que evitar las corrientes de aire cerrando la puerta de la habitación para que no se enfríe y procurar que el espacio se encuentre a una temperatura cálida, al menos a 21 grados.

El cordón umbilical
La higiene del cordón umbilical debe ser diaria, con agua y jabón líquido. Es importante secar bien la zona después del baño con una gasa estéril. En caso de enrojecimiento en la zona del ombligo, lo más conveniente es limpiarla con una solución desinfectante (tipo clorhexidina o povidona). Si se observa mal olor, secreción o inflamación, debemos consultar con el pediatra. Una vez desprendido el cordón umbilical, hay que mantener la misma limpieza cuidadosa en la zona del ombligo durante el baño diario.

Hidratación de su piel
Hidratando bien su piel le ahorraremos más de una erupción. Basta con ponerle de vez en cuando un poco de crema hidratante para bebés. Otra opción, sobre todo si su piel se descama con facilidad, es añadir un poco de aceite corporal al agua de la bañera aprovechando el momento del baño. O usar gel o jabón oleoso.

 Su ropita
No está de más lavar toda la ropa nueva antes de estrenarla. De esa forma se eliminan posibles residuos de productos químicos que hayan sido utilizados en la fabricación. Con poco detergente y sin suavizante evitaremos irritaciones y alergias. También es importante aclararla bien.

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